31 de mayo de 2018

RUTA al refugio de VEGA DE ARIO




































El día 19 de mayo, me fui con mis amigos Babi, Alejandro y Pepe Elvira, éste en sustitución de Chuchi Cuartas, a una ruta prevista y desconocida por nosotros, la Vega de Ario.

Estuvimos preparando esta ruta, por las complicaciones del acceso a los Lagos de Covadonga, dado que la subida en carretera a este lugar, se encuentra cerrada al tráfico a partir de las 7,30 h. de la mañana.

De no conseguir llegar primero de esa hora fijada, nos obligaba a utilizar bien sea un taxis o el servicio de autobuses que existe para llevar a los turistas hasta los Lagos de Enol y de La Ercina.

Nuestra experiencia de tantas excursiones, sabíamos como debíamos actuar y que mejor que madrugar pronto y llegar al lago La Ercina, antes de las 7,30 h. Así fue, a las 7,15 empezamos andar con el amanecer.

Se trata de una ruta fácil y como objetivo llegar hasta el refugio del Marqués de Villaviciosa , o bien conocido como "Vega de Ario". Esta situado a 1.634 m. de altitud asentado occidental, rodeado de picos emblemáticos como el Jultayu, Cuvicente o un excelente mirador sobre el desfiladero del Cares y el Macizo Central.

Comenzamos a caminar desde el aparcamiento del lago La Ercina (1.108 m.), atravesando la verde pradera, dejando el lago a la derecha y poco a poco vamos subiendo junto a unos peñascos.

En dirección a la majada de la Veguina o de la Ercina. Este camino va subiendo a través de una corta canal llamada la Cuenye y bordeando la Riega del Brazu.

En este recorrido hago una parada obligada, para ligerar peso.

Continuando la andadura, pasamos por unas llambrias que rompen el camino y terminamos en un conjunto de cabañas que abren el pasar por la amplia Vega de Las Bobias, que cuenta con una fuente, La Canaleta, que dudaríamos en beber.

Se trata de una preciosa pradería con cabañas de pastores, los cuales siguen manteniendo la tradición de subir el ganado una vez terminado el invierno.

Seguimos el camino, marcado por piedras y a veces con señales pintadas en amarillo, dejando a la izquierda la desviación que lleva a la majada de la Redondiella, llegando así al Jou de Llaguiellu, que presenta un interesante humedal.

Traspasamos el reguero y comenzamos a subir por un conjunto de revueltas que discurren por Las Reblagas. Al llegar a lo alto, entramos en una zona más llana que se conoce por las Campizas y de los Abedules (1.400).

En este recorrido, es mi amigo Babi, quien también necesita ligerar peso.

Ahora el camino es más pendiente por Las Abedules, hasta llegar al collado del Jito, que por fin, conseguimos divisarle y poder llegar a él.

Ya en el collado, divisamos unas vistas panorámicas espectaculares del Macizo Central de los Picos de Europa, perfilado en lo bajo por el desfiladero del río Cares y con el enfoque en la cercanía de las cumbres del Jultayu y Cuvicente y toda la serie de cumbres que a la derecha se alinea en ascenso hasta la Peña Santa.

En el murallón del Macizo, se destaca la cumbre más alta de los Picos de Europa, Torre Cerredo.

Aprovechamos para admirar las siluetas imponentes del Macizo Central.

Desde aquí solo nos queda 10 minutos, en llegar al refugio. (1.634 m.). Este refugio se encuentra abierto en temporada de verano, teniendo servicio de cocina y dispone de una fuente cerca.

El regreso lo hacemos por el mismo camino, pero el descenso es largo y duro, todo un rompe piernas, por las piedras y pendientes tanto de subidas como de bajadas.

A las 2,15 h. de la tarde, llegamos al vehículo, que se encontraba en el aparcamiento y observamos las llegadas de autobuses con turistas que sube a disfrutar de los Lagos.

Pudimos llegar pronto al Restaurante de Cortiguera, donde hicimos la comida.

Ha sido una ruta nueva para mí, siempre le había oído hablar, pero nunca tuve la oportunidad de hacerla.

De todo el recorrido, me quedo con el final, en el collado, donde se puede divisar impresionantes cumbres cercanas y es un lugar precioso para pernoctar en el refugio y llegar a contemplar los amaneceres o atardeceres de cualquier día.










23 de mayo de 2018

PARQUE DE LA NATURALEZA DE CABARCENO 17 mayo 2018




























El día 17 de mayo volví a visitar por cuarta vez al "bebe" gorila, para conocer su evolución y volver hacer nuevas fotos de él.


Transcurrido veintidós días desde su nacimiento y todo sigue favorable, se adapta perfectamente y su madre sigue protegiéndole cariñosamente.

Fue un día dedicado a los gorilas, sin casi salir del recinto de ellos, para estar preparado de cualquier movimiento inesperado que pueda proporcionarme alguna instantánea  interesante y emotiva.

Allí me encontré con la fotógrafa de naturaleza, Marina Cano.







Esta fotógrafa comenzó su andadura en la fotografía siendo una niña y pronto empezó ella misma a captar paisajes y animales en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, como bien dice: "Comenzó a enamorarse de la fauna y decidió centrarse exclusivamente en este tipo de imágenes".


Gracia a su trabajo, le permitió ser portada de la revista National Geographic o ser finalista en 2015 del prestigioso concurso de la BBC Wildlife Photographer of the Year, por una imagen de un lago en el Parque Nacional de Etosha (Namibia) a la que tituló "Heaven on Earth", el Cielo en la Tierra.

Se trataba de una instantánea invertida en la que aparece el reflejo en el agua de las siluetas de un grupo de jirafas y un rinoceronte que se habían acercado para beber (personalmente me encanta esta fotografía).

Considera a todas las fotos que ha hecho a lo largo de su carrera como sus "hijos", ha asegurado esta profesional.

"Para ella la fotografía es una forma de expresión artística", así define Marina Cano, fotógrafa cántabra, el trabajo que lleva desempeñando durante 30 años. "Lo más importante es la pasión y el amor por lo que haces", subraya. Concretamente, cuenta con 20 años de experiencia dedicados a la naturaleza. "Me pierde, en ella estoy en otra dimensión", apunta.
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En el 2017, presentó su último libro, "Inspiración + Naturaleza (PhotoClub), en el que "revela los secretos de la fotografía de una y recopila sus mejores y más emotivas imágenes sobre el mundo salvaje". (este libro se lo recomiendo a todo los amantes de la naturaleza y animales).

En un recorrido por el que fueron sus orígenes en este ámbito, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, al que considera "su casa", ella explica por qué su trabajo se centra en los animales. "Mira, allí hay una cabra con su cabrito", exclama entusiasmada justo antes de hacerlo. "Precisamente por esto", señala: "Me tienen fascinada".

"Aquí empezó a conocer su comportamiento y a hacerles un seguimiento", relata "Todos me parecen animales maravillosos, cuando los conoces, los amas", destaca la fotógrafa. En este campo, Marina ha conseguido un extraordinario reconocimiento.

También ha publicado otros libros: "Cabárceno" y "Drama & Intimacy", (preciosos libros que son recomendables adquirir)


Nosotros, como buenos aficionados a la fotografía, tenemos un gran concepto de nuestra amiga Marina Cano, que la admiramos y la tenemos gran cariño.

Sus fotografías, son maravillosas, donde destacaríamos su sensibilidad por los animales y su buen trabajo fotografico.















18 de mayo de 2018

IMAGENES para recordar










Imágenes para recordar, desde la cumbre de Peña Castil, con vista

 a la cara norte del Naranjo de Bulnes,

año 2008.
















11 de mayo de 2018

IMAGENES para recordar




Espinama 2017




Esta es una foto del año 2017, en Espinama (Liébana), en una gran nevada y que debemos recordar.









6 de mayo de 2018

PARQUE DE LA NATURALEZA DE CABARCENO 4 mayo 2018







tercera visita al pequeño "bebe" gorila, ya con nueve dias.


imagenes de ternura del bebe en brazo de su madre

 y "mamando".