23 de noviembre de 2011

BANCO MERCANTIL






Esta foto cedida por mi compañero Enrique Soroa, corresponde a los empleados antiguos del Banco Mercantil del año 1947, son los últimos que ejercieron para esta Entidad antes de la fusión con el Banco Santander.

Con la colaboración de nuestro amigo Cusquin (José Ramón González), quien se ha encargado de localizar los nombres de los que figuran en la foto y que ha tenido que recurrir a antiguos empleados del Banco Santander.

Esta foto hoy es histórica y de admiración por lo que representaron estos empleados para ambas entidades, Mercantil y Santander.

He tenido permiso para publicarla en este blog y lo que aprovecho esta oportunidad para recordarles.

Esta Entidad Banco Mercantil, fue constituida mediante escritura ante el notario Manuel Alipio López el 9-IX-1899, tras reunión convocada en el escritorio del comerciante Francisco González Camino, en el número 16 del Muelle, hoy Paseo Pereda, para la suscripción del capital social por 8.000.000,00 de pesetas.

Se nombró el Consejero de Administración presidiendo en Ramón López Dóriga y López Dóriga y vicepresidente Guillermo Illera Tejedor, en tanto Francisco González-Camino fue encargado de la secretaria. Como vocales figuraron José Azcona de la Sierra, Pedro M. Cobo Bustamante, Manuel Garcia Obregón, Angel Federico Pérez Eizaguirre, Leopoldo Cortines Sánchez, Dámaso Aja González e Isidoro del Campo Fernández-Hontoria.

Estos fundadores y consejeros constituyen un grupo de inversores representantes del tradicional "capital mercantil", quienes habían sido la columna vertebral de la economía de la región durante el siglo XIX. Es el caso del presidente de la entidad, miembro de una de las familias más poderosas del comercio santanderino, Ramón López-Dóriga y López-Dóriga.

Existieron el grupo de indianos, comerciantes e industriales que apoyó en 1899 la constitución del Banco Mercantil, que formaron los elementos más activos y emprendedores de la economía regional entre el final del siglo XIX y los principios del XX.

La constitución de este nuevo Banco supuso un elemento de ruptura entre la cohesionada burguesía santanderina, que se contempló que una parte de las familias se desmarcaba de otras en los entramados empresariales de la vida económica regional.

Las áreas en la que se estableció fueron la provincia de origen, Castilla y León y menor medida Asturias. La política del Banco se orientó para el drenaje de los recursos de las más importantes centros agrícolas y ganaderos de estas tres regiones. El éxito del Banco fue en desarrollar una amplia red operativa de sucursales, en la captación de ahorro, diferenciándolo de un adormecido Banco Santander.

El Banco Mercantil y el Banco Santander, siempre tuvieron malas relaciones y a partir de 1899, estas relaciones habían mejorado, pero volvieron a las disputas y enfrentamiento de las familias situadas en uno y en otro banco. Hasta la Guerra Civil el Banco Mercantil era el Banco dominador de la escena bancaria de la Montaña, con unos recursos totales que representaban más del 60% de la región. Pero la escena cambio y fue el Santander quien empezó a ir ganando terreno con un volumen creciente de depósitos frente al Mercantil e incluso a descontar una mayor cantidad de efectos comerciales de su rival.

En aquellos tiempos el Mercantil mantenía una acción muy valorada y una sólida cartera de titulos industriales y Deuda Pública, por ello resultaba una presa apetitosa para cualquier Entidad bancaria.

Las relaciones seguían tensa y más por consecuencia de la negativa del Mercantil a coordinar una política de tipos de interés común. Esto contrarió a los dirigentes del Santander. Ambos compartían intereses en diversas empresas industriales, como Nueva Montaña, Ibérica del Nitrógeno, Electra de Viesgo o la Sociedad Española de Construcción Naval, en cuyos consejos de administración se sentaban representantes de ambas entidades.

En 1944 se rumoreo acerca de la posible absorción del Banco Mercantil con el Banco Español de Crédito y ello inquietó el ambiente financiero de la Montaña. Ante el malestar y los serios peligros que pudiera concurrir en el mercado financiero de la región, en el Santander tuvieron que diseñar una complicada estrategia no exenta de dificultades. Esta estrategia descansó en dos pilares, la discreta adquisición de un importante paquete de acciones del Mercantil para lograr una posición de control de la entidad y la conversación con los directivos para persuadirles de una fusión amistosa.

Para conseguir la autorización de la Dirección General de Banca y Bolsa, Botín contó con la colaboración de Briz Larín y de Abarca y también con Ignacio Villalonga, presidente del Banco Central y por supuesto con todos los accionistas.

Es cuando el Santander acordó comprar acciones del Mercantil abiertas a través de dos filiales, Inmobiliaria Española del Centro y Sociedad General Financiera e Inmobiliaria y hacerse con una importantisimo paquete de 7.000 titulos. Al mismo tiempo el director general del Santander recomendó a su homónimo del Mercantil, LUIS CATALAN, que emprendiese una acción similar. Como desde la calle Martillo, desoyeron esta sugerencia, los responsables del Pereda intensificaron la compra hasta los 10.000 títulos.

Por cuanto el Santander seguía con la compra de más acciones y descubriéndose la abrumadora posición de control del Santander, a los responsables del Mercantil no les quedó más remedio que ceder. En esos momentos ISIDORO DEL CAMPO comunicó a Briz Larin y a Estanislao Abarca su disposición del compromiso.

A finales del verano de 1945, se anunció un acuerdo por el cual la sociedad del Santander se hacia cargo de los negocios del Banco Mercantil y ello causó un auténtico revuelo en la ciudad.

Este pacto verbal entre presidentes no disipó todos los problemas y pronto surgieron ciertas desavenencias.

En el Consejo de Administración del 16 de agosto de 1945, Don Emilio Botín informó de sus actuaciones y propuso solicitar a la Dirección General de Banca la fusión de ambas entidades. En consecuencia el 28 de agosto de 1945, los dos presidentes, anunciaron a la prensa de haber alcanzado un acuerdo de fusión. Los responsables directivos del Mercantil cedieron todas sus acciones al Santander y se integraron en su Consejo de Administración.

La absorción se completó durante el siguiente año. Hubo que ajustar numerosas facetas de funcionamiento entre ambas entidades y discurriendo por cauces amistosos y con normalidad. Se fusionaron sucursales y otras se intercambiaron con el Banco Español de Crédito y también se cerraron algunas.

Con esta fusión el Santander conseguiría colocarse en el número siete de los grandes bancos en cuanto a las cifras del balance y en una de las primeras en cuanto a prestigio y en cuanto a crédito.

El 19 de julio de 1946, se firmó la escritura de absorción, disolución y liquidación del Mercantil.

Con esta incorporación del Mercantil el Banco Santander pasó a tener 55 sucursales, 16 en la región cántabra y 37 fuera de ella.

Se consideró una de las más acertadas operaciones de concentración bancaria que se hayan realizado en los últimos tiempos, incremento el potencial del Santander y se multiplicó su capacidad de expansión. En 1947 los depósitos alcanzaron los 1.000 millones de pesetas.

A Saturnino Briz Larin y a Emilio Botín y con la ayuda de Pablo Tarrero, les señalan el mérito de haber protagonizado una de las operaciones financieras más transcendentes en la vida del Banco Santander.

La compra del Mercantil es un hito en la historia del Banco Santander, con el mismo nivel que otras posiciones, como la adquisición del Banesto en 1994 y la fusión con el Banco Central Hispano en 1999.

De esta última fusión con el Central Hispano, aún la tengo en recuerdo al haber sido empleado del Santander en esas fechas.

Del Banco Santander, publicaré en cualquier momento su historia.



                         Bibliografia: * 1857-2007 Banco Santander 150 años de historia, por Pablo Martín Aceña.
                                            * Testigo de una época el Banco Santander en la economía de Cantabria
                                               1857-1945, por José Antonio Gutiérrez Sebares y Andrés Hoyo Aparicio.




2 comentarios:

Juan Montañés dijo...

Hola Ricardo!!
Me has "pisado" la entrada, je, je... José Ramón me ha pasado también la foto. Con tu permiso te tomo el comentario del post y la foto de la fragata francesa citando, por supuesto tu autoría.
P.D: Ya te he enlazado en mi blog
www.desdesdr.blogspot.com

Manolo dijo...

Muy buenas las fotos y el comentario.Y sé que lo podras mejorar. No me extraña que algunos veteranos "que tú sabes" de este reportaje se queden admitados