Otras
fotos más de los Nacra17
del 23 de mayo
El 27 de
mayo, me fui con mi grupo de montaña, Alejandro, José Antonio y Chuchi (en esta
ocasión estaba de suplente Babi), a la zona burgalesa, para subir Peña Lusa.
Esta
excursión la veníamos preparando, por iniciativa y dirección de nuestro amigo
Chuchi.
Tenía todo
muy preparado e incluso la señalización por mediación del GPS, para no
perdernos.
Al tratarse
de un lugar cercano, no nos hemos visto obligados a madrugar. Salimos hacia la
zona pasiega, subiendo el puerto de Lunada, que impone bastante esta carretera,
a pesar de su magnífico paisaje que se contempla desde el coche.
Ya en la
zona burgalesa, nada bajar el puerto, en el kilometro 5, dejamos el vehículo
para iniciar nuestra ruta.
Empezamos
por una pista dejando una charca y a la izquierda uno de los bosques que íbamos
a encontrarnos, pronto llegamos a una bifurcación para decidirnos por el de la
derecha, que sube al collado de Tramasquera (1.370 m.) y ser el más cómodo y
que así lo recomiendan, a pesar de existir otras alternativas.
Por este
recorrido atravesamos otro magnifico bosque de hayedos y situarnos en el
collado.
Desde este
punto, continuamos ascendiendo por el cordal de Tramasquera y el Copete de
Tramasquera (1.451 m.) que en su final tenemos que descender unos metros al
collado de La Calleja de Matanzas. (1.423 m.)
Encontrarnos
aquí, fue todo una dilema e incluso para abandonar nuestras intenciones, se
trataba de un paredón muy vertical con pocas posibilidades, pero bien marcado
por "hitos", lo que ayudaba la subida hasta arriba.
Esta fuerte
pendiente corresponde a la Peña Lusa (1.575 m.) y ya arriba solamente quedaba
acercarnos a la cima, donde se encuentra colocado un buzón por el Club AlpinoTajahierro
Desde la
cumbre, divisamos magníficos paisajes, merece la pena conseguir llegar arriba.
Destacaríamos
al fondo el Castro Valdera, enfrente el Picón del Fraile, a la derecha el Mortillano
y detrás el Alto de Inmunia.
El descenso
lo hacemos por donde habíamos subido, pero aprovechando otro camino marcado sin
dificultad que nos indicaba el GPS, que nos lleva hasta el punto complicado y
en donde decidimos hacerlo por donde habíamos subido.
Es una zona,
muy vertical, con hierba aún seca, pero con humedad, hubiera sido peligroso y
más aún con niebla.
De esto no teníamos
referencias y por eso nos ha sorprendido que sea un lugar difícil, pero con
precaución y atención en la bajada, no tuvimos problemas.
Pronto
llegamos de nuevo al hayedo, para continuar por la pista hasta el coche.
Ha sido una
ruta interesante, complicada e incluso dura, pero con la satisfacción de haberla
hecho y viendo bonitas panorámicas.
Debemos de
reconocer que el GPS no ha funcionado, nuestro amigo Chuchi, al haberle descargado
en Internet gratis, no dio ninguna seguridad, había que haberlo hecho mediante
"pago".
Antes de
regresar a Santander, hicimos parada como venimos haciéndolo siempre, en San
Roque de Rio Miera, en casa Setién, donde volvimos a disfrutar con unas
cervezas y unas buenas raciones de queso y jamón.
El tiempo
empleado fue aproximadamente de 6 horas, con bastantes paradas y con un
desnivel de 888 metros de subidas y bajadas.
En esta
excursión el amigo Jesús, ha presentado para su comercialización los limones
marca "Chuchi" productos de su finca y que pronto los pondrá en
venta.
Desde el 4 octubre, tenemos en la ciudad algunos olímpicos
que participaran en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2021.
Acercarse en la Escuela de Vela de Gamazo y verles con
sus preparativos y después en las regatas organizadas de preparación como banco
de pruebas para la Olimpiada, es un privilegio para nosotros.
No es fácil poder ver de cerca estas regatas, todos
sabemos, que los campos de regatas se encuentran bien lejos, tanto en el
Sardinero como en la bahía, únicamente queda por acercarse a los lugares más
cercanos donde ellos regatean.
El 23 de mayo, pude presenciar una de las regatas
organizada en el abra del Sardinero, pero desde Cabo Menor y aún así, se
encuentran regateando muy lejos y la boya aún más lejos.
Se trata de la clase Nacra17, una embarcación
espectacular, lo que sería un formula1 de automovilismo.
Es una embarcación que disfruto viéndoles, todo un espectáculo
y más aún sin consigo alguna foto.
El Nacra 17, es embarcación olímpica, lleva dos
tripulantes mixtos, con eslora de 525 cm. y manga 259 cm. el peso está entre
120 a 150 kg., y las velas mayor de 14,65 m. foque 4,0 m. y spinnaker 19,5 m.
Con orza.
Fueron diseñados en 2011 y se hicieron al agua en 2012.
La Federación Internacional de Vela (ISAF), seleccionó esta clase, tras probar
y evaluar varios candidatos, para el regreso de los multicascos a los Juegos.
Es un barco pequeño, corre muchísimo, parece un juguete,
pero se trata de un diseño más evolucionado que el del Tronado, el anterior
multicasco olímpico. Es un parecido a los actuales barcos de la Copa de
América.
A nivel técnico, el comité de la ISAF fue seducido por
los apéndices que presentaba el Nacra 17 "Con las orzas curvadas permitía
una mayor escorada".
Puede llevar una tripulación con un margen más amplio de
pesos y además es considerablemente más ligero que el F18.
Para algunos regatistas, la incorporación de este tipo de
orza ayuda a que el barco no clave tanto en el agua y reduce la fricción de los
cascos con la superficie, lo que hace que el barco vaya más rápido que si
llevase las orzas tradicionales.
Respecto a gobernar esta embarcación, es de "una
clase más técnica", totalmente diferente a lo que se estaba acostumbrado a
navegar.
El día 10 de
mayo, nuevamente visité el Parque de Cabárceno, para seguir disfrutando de ese
entorno de naturaleza y al mismo tiempo de la tranquilidad que se respira en
este lugar.
Fue una
visita rápida, para localizar alguna novedad que se habría producido en estos
últimos días.
Y si me lo
encontré, el nuevo camello bactriano que ha llegado al Parque procedente de
Portugal, que sustituirá al macho reproductor que existía para evitar problemas
de consanguinidad.
Con este
camello bactriano que se incorpora al grupo de ocho ejemplares que actualmente
habitan en la instalación, tiene como objetivo fines reproductivos.
Su llegada
al parque es fruto de los convenios de colaboración de Cabárceno con los
distintos centros de conservación europeos que también cuentan con ejemplares
de esta especie en peligro de extinción.
Sus primeros
días el nuevo camello permaneció separado del grupo en periodo de adaptación y
ya está actualmente integrado compartiendo el recinto con las cuatro hembras de
esta especie.
El programa
de reproducción del camello bactriano (camelus bactrianus), en Cabárceno ha
sido un éxito en los últimos años y gracias al mismo el Parque cuenta con otros
cuatro machos que serán trasladados en su momento a otros parques europeos,
para evitar la consanguinidad.
Se trata de
animales bastante pacíficos y muy llamativos por lo característico de sus dos
jorobas, distinguiéndose así de los dromedarios que solo tiene una.
La especie
es originaria de los desiertos de Estados Unidos, desde donde emigraron a Asia
(desiertos rocosos de Mongolia y China), hace 4 millones de años, adaptándose
perfectamente a estas áridas regiones, donde la temperatura en verano es
superior a los 50ºC y en invierno pueden bajar hasta los 30ºC bajo cero. Por
ello tienen un pelaje tanudo y grueso que les protege en invierno y que se cae
conforme pasan las estaciones y suben las temperaturas, adaptándose con
facilidad a distintos hábitats.
Pueden
conservar líquidos y permanecer largos periodos sin beber gracias a la grasa
acumulada en sus jorobas. En invierno las plantas son suficientes para que
puedan sustentarse sin agua durante varias semanas. Cuando encuentran agua
abundante, pueden beber más de 100 litros de una sola vez.
Las camellas
bactrianas paren una única cría tras una gestación de entre 12 y 14 meses. Son
animales muy grandes. Los machos miden más de dos metros y llegan a pesar casi
una tonelada. La esperanza de vida de la especie es de más de 50 años y se alimentan
exclusivamente de hierbas y brotes de arbustos.
En esta
visita, he dedicado un tiempo, en ver a este nuevo inquilino y hacerle una foto
de bienvenida.
La verdad,
que son feos y nada atractivos para la foto, pero había que hacerlas.
El día 14 de mayo,
junto con mis amigos, Babi, Chuchi y Alejandro, nos fuimos de montaña, con el
objetivo de culminar la cumbre del Pico Valdecebollas.
Nos reencontramos de
nuevo con la montaña y con esta cima, que desde el 1 de diciembre del 2018, no habíamos
vuelto.
Aprovechando el
levantamiento de las restricciones de movilidad de Comunidades, elegimos en
esta ocasión, la Comunidad de Castilla y León.
El Valdecebollas es una
montaña situada, concretamente en Brasoñera, a poco tiempo de Santander.
Salimos de la ciudad,
sobre las 9 de la mañana, y en menos de 1 h. y media, ya estábamos en Golobart,
donde íbamos a iniciar la ruta.
Cuando llegamos a este
lugar, el día era prometedor, totalmente despejado, pero en unos pocos minutos,
entro una niebla, que cubrió todo la zona y nos produjo incertidumbre en cuanto
al tiempo.
Introducidos en la
niebla, empezamos a subir hasta el
collado, los últimos metros son bastante empinado, donde hicimos la primera
parada y comprobamos que la niebla iba desapareciendo, viendo ya los primeros
claros, como también la cumbre de Valdecebollas.
Desde este collado a la
cima, quedaba muy poco, pronto llegamos con la satisfacción de haber conseguido
nuestro objetivo y contemplar todas las panorámicas que se divisa desde arriba.
Lo que sorprende de
esta cumbre, son las torres de piedras levantadas por los montañeros, que hace
un lugar distinto a otras cimas.
Estamos poco tiempo, lo
que nos lleva hacer las fotos de recuerdo y reponer fuerzas para el descenso.
El cual lo hacemos por el mismo sitio que el de subida.
Debo reconocer que me
he equivocado, por no llevar el objetivo largo, todo por evitar el peso en la
mochila, para otra ocasión, intentaré llevarle.
Pronto estamos de nuevo
en el refugio de Golobar.
Antes de llegar a
Santander, paramos en Espinilla, en el restaurante La Herradura.
Para referirnos al Pico
Valdecebollas, debemos decir que tiene una altitud de 2.144 metros, la
localidad más cercana es Brasoñera, de Palencia y esta montaña se sitúa en la
parte oriental del Parque Natural Fuentes Carrionas y Fuente Cobre de la
Montaña Palentina.
Es la montaña más alta
y conocida de la comarca de Brasoñera, su redondeada silueta se asemeja a un
gran volcán, dominando los valles que surgen en sus amplias laderas.
Los que vivimos en
Santander, debemos ir por la carretera hasta Reinosa y continuar hasta
Espinilla, para desviarnos a la izquierda a Sacedillo y sin llegar a Brasoñera,
hay que desviarse hasta Golobar (1.840 m.), donde finaliza la carretera.
Aquí, existe en ruina
total una refugio o bien más bien un parador, que en su día quisieron instalar,
pero no sabemos si por asuntos económicos o bien por qué no sería rentable,
quedo la iniciativa en abandono.
Desde este punto, se
inicia la ruta, ascendiendo por la ladera que discurre junto a un arroyo, hasta
llegar al Collado de Sestil. Desde este collado ya se puede divisar a lo lejos
los Picos de Europa y a la izquierda el vértice geodésico de Valdecebollas.
Desde aquí, existe la
alternativa de acercarse a las Cascadas de Valdecebollas, para presenciar en
época invernal, si las condiciones son las propicias, una cascada de hielo
espectacular, donde en ocasiones, se hace escalada de hielo.
Una vez en el collado,
a la izquierda se toma un sendero que recorre el cordal, hasta llegar al Alto
Canalejas (2.096 m.)
Antes de iniciar un
pequeño ascenso hasta la cima, podemos divisar Brañosera y el embalse de
Aguilar, de la meseta castellana.
Después ya quedaría
poco metros, hasta llegar a la cumbre, reconocible por el Torreón, torre de
piedra construida por los montañeros en su nombre.
Desde su cima se puede
divisar la sierra de Peña Labra y las enormes elevaciones del Parque Natural
Fuentes Carrionas y Fuente Cobre, los picos Espiguete y Curavacas, el embalse
de Aguilar de Campoo e incluso los Picos de Europa, todo ellos a lo lejos.
La cumbre de
Valdecebollas, es una plataforma plana y grande, en cuyo centro se han erigido
varios hitos de piedra alrededor de uno mayor, el Torreón, en el cual se sitúa
el vértice geodésico.
También existe otros
cuatro enormes hitos de piedras que marcan casi exactamente los cuatro puntos
cardinales en cuya vertical se encuentra una cruz de acero inoxidable, una del
"excelso mirador de Valdecebollas", un buzón y varias placas más.
El descenso, es el
mismo recorrido que el de subida y en poco tiempo se llega de nuevo al refugio
Golobar.
Esta ruta de montaña de
dificultad media, es recomendable, a todos que quieran disfrutar de la
naturaleza y de sus paisajes, es un lugar muy interesante para visitar.
También aquellos
amantes de la fotografía les recomendaría, si pueden, subir con grandes
objetivos, pues los picos están muy distanciados.
Ha sido un bonito día,
en contacto con la naturaleza y el deporte de la montaña.