El sábado 28
de marzo, se celebró la Procesión de Nuestra Madre la Santísima Virgen María de
la Vía Dolorosa, organizada por la Cofradía de los Dolores.
Es una de
las más antigua de las penitenciales de la Semana Santa de Santander.
Uno de los
momentos emotivos es la salida del templo del Paso del Cristo del Amor y la
Virgen Dolorosa, dos imágenes a falta de la de San Juan, como sería el paso
original, a hombros de los cofrades de
la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de los Dolores Gloriosos de la
Santísima Virgen Maria y San Apóstol.
Esta
Cofradía fue fundada en el año 1939 y su emblema es una Cruz de San Andrés, que
lleva en el centro el corazón de la Virgen, un corazón atravesado por una
espada. En cada lado lleva las palmas del martirio, con forma ovalada y, en su
zona superior, la Corona Real.
Los
nazarenos utiliza como vestimenta la túnica de color negro y cínculo blanco
igual que los guantes.
Esta
procesión recorre las calles de Los Escalantes, plaza del Ayuntamiento, Juan de
Herrera, calle Puente, Calvo Sotelo, Alfonso XIII, Somorrostro y plaza Eguino y
Trecu, hasta entrar a la Catedral.
En el
interior de la Central tendría lugar el solemne Vía Cruces con la participación
de las hermandades penitenciales, que organiza la Junta General de Cofradías
Penitenciales.
Una vez
terminado, el regreso en procesión lo harían con un recorrido hasta la carpa de
Exposiciones en la Plaza Porticada.
En esta
procesión, tengo la suerte de estar en los preparativos iniciales dentro de la
iglesia de San Francisco, sede de la Cofradía y luego acompañar el Paso en todo
su recorrido, para conseguir un bonito reportaje de la misma.














