De
las fotos que hice al buque JUAN CARLOS I, en su visita a la ciudad, en los
dias 17 al 20, he seleccionado algunas para convertirlas en blanco y negro y
así conseguir distintas a las de color.
De
las fotos que hice al buque JUAN CARLOS I, en su visita a la ciudad, en los
dias 17 al 20, he seleccionado algunas para convertirlas en blanco y negro y
así conseguir distintas a las de color.
Volví de
nuevo al Parque de Cabárceno, para continuar con las fotos de los oseznos, que
son los mejores momentos en estas fechas en el parque.
Sin ninguna
sorpresa, volví a ver a la osa con su cría, que según mis informaciones es la
que están viéndola en estos días.
Posiblemente
exista alguna más cría, pero no se ve a más osas acercándose a la zona baja
para buscar comida.
Esperemos que para más adelante vaya apareciendo nuevos oseznos.
El buque de
la Armada JUAN CARLOS I hizo escala en Santander los días del 17 al 20,
atracando muy de mañana en el muelle Almirante.
Ha sido el
sábado 18 cuando dejaron visitarle y eso trajo grandes colas para poder subirse
al gigante buque.
Esta visita
se debe a formar parte de un crucero de resistencia iniciado el 13 de abril en
su base de Rota (Cádiz), tras las mejoras efectuadas en los astilleros
gaditanos. Diseñado como portaaviones y buque anfibio, está preparado para
operar aeronaves de despegue corto y aterrizaje vertical, además de distintos
tipos de de helicópteros.
También se
emplea para operaciones de apoyo humanitario, así como para la evacuación de
personal de zonas de crisis o afectadas por catástrofes.
Su nombre
responde a la tradición (del año 1700) de la Armada de asignar a uno de sus
barcos principales con el nombre propio del monarca reinante.
Atracado en
el muelle, parece un barco descomunal gris. Abanderado y con escaleras
desplegadas en las que pone Juan Carlos I.
Sus
características son: Eslora (longitud): 231 metros; Manga (ancho): 32 metros;
Desplazamiento: 27.082 toneladas a plena carga; Velocidad: superior a 19 nudos:
Autonomía: 9.000 millas náuticas a 15 nudos.
Capacidad
aérea y de combate; Capacidad para hasta 30 aeronaves, incluyendo cazas AV-8B +
Harrier II o F - 35B y helicópteros (pesados/medios).
Cubierta de
vuelo: 202 metros de longitud con una rampa de lanzamiento (ski-jump) a 12º.
Hangar:
1.000 m2 en configuración anfibia y hasta 3.046 m2 en configuración aérea.
Dique
Inundable: 69,3x16,8 metros, capaz de albergar lanchas de desembarco (1CM-1E) y
vehículos anfibios.
Capacidad de
transporte: Puede llevar hasta 1.500 personas.
La
tripulación suele aproximadamente de unas 295/300 personas.
Este barco
fue construido en los astilleros de la Navantia (Ferrol) y botado el 10 de
marzo del 2.008.
Fue
entregado a la Armada en el año 2010 y su coste fue aproximado de unos 400 millones de euros.
Es
actualmente el buque insignia de la Armada, considerado como el de mayor
tamaño.
Este sábado
18, tras una larga cola y espera de unos 30 minutos, pude entrar a él,
visitando las zonas guiadas por un marino.
Lo primero
que nos enseñaron fue la zona llamada el dique, para albergar los carros de
combate, como también los hangares utilizados por los aviones
Tras subidas
y bajadas en las escaleras estrechas, llegamos al exterior y encontrarnos con
la cubierta de aterrizaje y despegue de los aeronaves.
Desde aquí
si ya podíamos disfrutar de unas vistas fantástica de la bahía y parte de los
muelles, una perspectiva privilegiada.
El lunes 20
partió el imponente portaaviones de la Armada, bajo una densa niebla que
imposibilitaba verle zarpar por la bahía.
Difícil era
verle y menos aún poderle hacerle una foto ante la adversidad que nos
encontramos esa mañana, nada esperada.
Ha sido una
gran pena, ante la expectación que existía en el muelle para contemplar la
maniobra de salida y navegar en su despedida de Santander.
El buque de
la Armada JUAN CARLOS I hizo escala en Santander los días del 17 al 20,
atracando muy de mañana en el muelle Almirante.
Ha sido el
sábado 18 cuando dejaron visitarle y eso trajo grandes colas para poder subirse
al gigante buque.
Esta visita
se debe a formar parte de un crucero de resistencia iniciado el 13 de abril en
su base de Rota (Cádiz), tras las mejoras efectuadas en los astilleros
gaditanos. Diseñado como portaaviones y buque anfibio, está preparado para
operar aeronaves de despegue corto y aterrizaje vertical, además de distintos
tipos de de helicópteros.
También se
emplea para operaciones de apoyo humanitario, así como para la evacuación de
personal de zonas de crisis o afectadas por catástrofes.
Su nombre
responde a la tradición (del año 1700) de la Armada de asignar a uno de sus
barcos principales con el nombre propio del monarca reinante.
Atracado en
el muelle, parece un barco descomunal gris. Abanderado y con escaleras
desplegadas en las que pone Juan Carlos I.
Sus
características son: Eslora (longitud): 231 metros; Manga (ancho): 32 metros;
Desplazamiento: 27.082 toneladas a plena carga; Velocidad: superior a 19 nudos:
Autonomía: 9.000 millas náuticas a 15 nudos.
Capacidad
aérea y de combate; Capacidad para hasta 30 aeronaves, incluyendo cazas AV-8B +
Harrier II o F - 35B y helicópteros (pesados/medios).
Cubierta de
vuelo: 202 metros de longitud con una rampa de lanzamiento (ski-jump) a 12º.
Hangar:
1.000 m2 en configuración anfibia y hasta 3.046 m2 en configuración aérea.
Dique
Inundable: 69,3x16,8 metros, capaz de albergar lanchas de desembarco (1CM-1E) y
vehículos anfibios.
Capacidad de
transporte: Puede llevar hasta 1.500 personas.
La
tripulación suele aproximadamente de unas 295/300 personas.
Este barco
fue construido en los astilleros de la Navantia (Ferrol) y botado el 10 de
marzo del 2.008.
Fue
entregado a la Armada en el año 2010 y su coste fue aproximado de unos 400 millones de euros.
Es actualmente
el buque insignia de la Armada, considerado como el de mayor tamaño.
Este sábado
18, tras una larga cola y espera de unos 30 minutos, pude entrar a él,
visitando las zonas guiadas por un marino.
Lo primero
que nos enseñaron fue la zona llamada el dique, para albergar los carros de
combate, como también los hangares utilizados por los aviones
Tras subidas
y bajadas en las escaleras estrechas, llegamos al exterior y encontrarnos con
la cubierta de aterrizaje y despegue de los aeronaves.
Desde aquí
si ya podíamos disfrutar de unas vistas fantástica de la bahía y parte de los
muelles, una perspectiva privilegiada.
El lunes 20
partió el imponente portaaviones de la Armada, bajo una densa niebla que
imposibilitaba verle zarpar por la bahía.
Difícil era
verle y menos aún poderle hacerle una foto ante la adversidad que nos
encontramos esa mañana, nada esperada.
Ha sido una
gran pena, ante la expectación que existía en el muelle para contemplar la
maniobra de salida y navegar en su despedida de Santander.
He visitado
el Parque de Cabárceno con el objetivo de poder localizar a las nuevas crías de
los osos.
Tras un
periodo de hibernación, ahora es cuando empieza a verse los oseznos con sus
madres.
En estas
fechas, ya han podido ver a una osa con su cría, pero nada más.
En mi
visita, si he tenido la suerte de ver a la referida osa, con su osezno y
aprovechar en hacer cuantas fotos pudiera.
Es un espectáculo
maravilloso el contemplar ese momento.
En esta
ocasión, la osa con su atrevimiento se ha acercado con su cría a la zona baja protegiéndola
ante el ataque de cualquier oso.
Los machos
intentan matar a los oseznos que no son suyos para forzar a la hembra a entrar
en celo nuevamente, permitiéndose aparearse con ella.
Estos
ataques suelen ser brutales y tienen lugar cuando la osa sale de la osera con
sus crías en primavera. Son muchas las muerte de oseznos que se produce en el
Parque y con la suerte de que algunos sobreviven.
Las osas
protegen ferozmente a sus crías, enfrentándose al macho, pero en ocasiones no
pueden evitarlo.
El oso pardo
es de los más grandes mamíferos de nuestra Península Ibérica y conviven en su mayoría
entre el Pirineo y la Cordillera Cantábrica.
Es una
especie que durante el invierno entra en la hibernación buscando el lugar
apropiado, normalmente en cuevas y manteniéndose de las reservas que han
acumulado durante el otoño.
El celo del
oso pardo tiene lugar entre abril y mayor, después de la fecundación el óvulo
flota libremente en el útero y no se implanta hasta el otoño. Entonces es
cuando comienza la verdadera gestación, que dura unos dos meses.
La osa pare
entre una o tres crías, lo hace por enero y los primeros meses de vida de los
recién nacidos transcurre en el interior de la madriguera, donde la osa les
cubre con su pelo y los amamanta.
El recinto
de los osos en Cabárceno es el mayor de tamaño del Parque, con cerca de 33 ha.
y habitan un gran número de plantígrados, siendo difícil saber el número que
existe.
A pesar de
lo grande que es el recinto, si podemos verles cerca y especialmente cuando les
dan de comer.
Como me ha
llevado tiempo estar en el recinto de los osos, me quedaba solamente dar una
vuelta por el Parque y conseguir algunas fotos más para conseguir una publicación
más completa.