21 de julio de 2019

BAÑOS DE OLA 2019






































Desde el 11 de julio al 14 de julio, se han celebrado los Baños de Ola, fiesta considerada de Interés Turístico Regional, en el entorno de los Jardines de Piquio.

Durante esos días, han existido muchísimas actividades para los visitantes y poder rememorar los orígenes de los veraneos en Santander antiguo.

Este año cumple los 25 aniversario de la fiesta de Baños de Ola, que desde su inicio pretendía revisar y recordar una parte de la historia de Santander, rememorando el inicio de la transformación turística de la ciudad. La fiesta recuerda la publicación en 1847 en la prensa madrileña del primer anuncio promocional de las playas de El Sardinero y la llegada de veraneantes en busca de las propiedades saludables del agua del mar, convirtiendo a la capital cántabra en foco de actividad social y cultural cada verano.

Entre las muchas actividades que han existido durante esos días. habría que destacar la presencia de los grupos de trajes de época, que han desfilado y han hecho acto de presencia todos los días, exhibiéndose sus bonitos trajes que han sido admiración de todo el público.

Por supuesto, una vez más y son muchos los años que he estado presente, en esta Fiesta y donde aprovecho para conseguir esas fotos de recuerdo.

Si tengo que destacar, ha sido a mi amigo Ezequiel Nava, que ha venido desde Palencia para estar presente en la fiesta con su "bici" y que ha sido uno de los atractivos de la fiesta. ¡Gracias, Ezequiel, eres genial!

Este año ha sido algo especial, pues mi mujer ha participado con dos trajes preciosos de época.












18 de julio de 2019

CANTERA DE CUCHIA 10 julio 2019



























El día 10 de julio, nos fuimos como todos los años venimos haciendo, irnos a  la Cantera de Cuchia, por fin, nos acompaño nuestro amigo Felipe.

A este lugar, le tenemos como la primera visita del año, dedicada a la fotografía "macro".

Podemos tener suerte y encontrarnos con lo que buscamos, invertebrados y insectos, libélulas, arañas, avispas....

O no, pues la naturaleza va cambiando tanto en la climatología, la vegetación y otras circunstancias no deseadas.

Ha sido un día, para practicar y coger el gusanillo de la fotografía que tanto nos gusta, el "macro".


Son fotografías difíciles, primero encontrarnos con el "bichito", luego acercarnos lo más cerca posible, intentar no molestarles y después enfocar y disparar.











9 de julio de 2019

PARQUE DE LA NATURALEZA DE CABARCENO 5 julio 2019 (I)




EL GUEPARDO




EL TIGRE




LAS JIRAFAS










EL LINCE














El día 5, volvimos de nuevo al Parque de Cabárceno, Manolo y yo, pues nuestro amigo Felipe, sigue sin poder venir y cuanto lo sentimos, su ausencia es insustituible.

Fue un día bastante caluroso y no por ello, dejamos de recorrer todo el Parque y visitar a la mayoría de los animales.

Lo primero y más en estas fechas, es seguir localizando a la osa con sus crías, nos preocupa, pero nuestra alegría fue volver a verlas.

Después y con suerte, pudimos ver por primera vez a las tres pequeñas jirafas en el exterior, hay que reconocer que es un animal muy atractivo para el público y más para los niños(a).

Estas jirafas llegaron hace unos meses y tras su adaptación al Parque, ya salen a la pradería de su recinto, para convivir con las avestruces y elands y pronto tiene previsto la llegada de un macho, con lo que intentarán que se forme un núcleo reproductor de esta especie.

Shaira, Lluna y Mai, de cuatro, tres y uno año, vinieron del Bioparc de Valencia

Para nosotros, es una nueva alternativa, para conseguir fotos y con el tiempo nos iremos familizarnos con este animal tan fotogénico.

Como siempre, el recinto de los elefantes, es una obligada visita y localizándoles en la zona como nosotros decimos, "arriba" es todo un lujo para conseguir buenas fotos.

Con el sofocante calor, estos animales, procura combatirlo con el barro húmedo que perforan en la tierra y que se yunta a la piel.

Estos animales con enorme cabeza y orejas que le cubren los hombros, una trompa larga y dos colmillos algunos, son algunos de los rasgos que les caracterizan, como también su piel muy gruesa recubierta de grietas que, mirando de cerca, parece barro seco resquebrajado.

Esta piel les ayuda a mantener su temperatura corporal y evitar así deshidratasen por calor.

Según un estudio, esas grietas se forman porque los elefantes especialmente los africanos no mudan la piel, sino que las células epiteliales muertas se van acumulando y aportando grosor al cuero. Cuando la cantidad de piel amontonada es mucha, se dobla y se cuartea, lo que proporciona a este paquidermo su característica imagen.

Estos mamíferos carecen de glándulas sudoríparas y sebáceas, por lo que suelen recubrir su cuerpo de agua y de barro para intentar mantenerse frescos. Y las grietas, de apenas unos milímetros. hacen que retenga entre 5 y 10 veces más humedad que una superficie lisa, lo que le ayuda a regular su temperatura corporal. Las fisuras también le ayudan a que el barro se quede adherido a su piel, y eso le protege contra el sol y los parásitos.

Durante el día hemos repetido las visitas a los recintos de los osos y jirafas, para terminar en la de los linces.

Desde hace tiempo, es curioso, que uno de ellos a la caída de la tarde, se sitúa en lo alto del "montuco", para divisar la llegada del vehículo de los cuidadores y con un gran oído conoce que esta acercándose y rápidamente baja.

De los hipopótamos, nada de nada, tenemos poca suerte y seguimos sin verles.

Lo que si hemos observado, son las obras que se están ejecutando dentro del Parque, renovando las casetas de los animales y otras obras menores.

Esperemos que lo dejen todo de acuerdo con el entorno, aunque nos parece que no va a ser así.

Si nosotros visitamos el Parque por lo menos una o dos veces en un mes, hay algunos que son asiduos casi diario, amantes de la naturaleza y de los animales, como son Marina, Vicente, Miriam y Jose, coleccionistas de las mejores fotos.















6 de julio de 2019

XX Concurso Internacional de Saltos de Santander - 28 al 30 junio 2019



















En la semana del 28 al 30 de junio de 2019, se han celebrado la edición XX del Concurso Internacional de Saltos de Santander, en la campa de la Magdalena.

Han participado un centenar de caballos y unos 70 jinetes, internacionales y nacionales, 15 de ellos de Cantabria.

Entre los jinetes españoles, ha competido el ganador de dos veces el Gran Premio del Concurso Internacional de Santander, Jesús Garmendia y otro destacado como Kevin González de Zárate.

Este último, resulto ganador del Gran Premio del CSI Santander 2019, con la prueba más importante del domingo.

Otros jinetes que destacaron fueron, el tinerfeño José Fumero, el andaluz, Armando Trapote, el vasco afincado en Cantabria, Ivan Serrano, y los vascos Jesús Garmendia y Kevin González.

Además de el asturiano Fidel Dávila, Ainhoa Manero, la británica Louise Aston, Sofía Castellanos, Gabriela Pérez Mimendez, Jaime Ruiz-Lopetegui y muchos más.

Terminado esta edición del Concurso, donde han asistido mucho público y con gran ambiente deportivo y por tanto, todo un éxito para los organizadores.

Se trata de una competición de hípica en un entorno privilegiado, que es muy difícil de igualar y de los concursos más bonitos de Europa, según se han manifestado algunos jinetes que han participado.

Este año, no he podido estar presente en las pruebas, excepto la del domingo y por ello no he conseguido un amplio reportaje de la competición como años anteriores.


















1 de julio de 2019

Ruta a CASTRO VALNERA (1.718 m.) 26 junio 2019




















El día 26 de junio, nos fuimos Babi. Alejandro y yo, a la ruta de Castro Valnera, con el objetivo de hacer cumbre.

Decidimos hacerlo desde el Puerto de Lunada, una nueva ruta, pues hasta la fecha siempre la hemos subido desde la mitad del puerto, por el camino paralelo al riachuelo y pasando por la única cabaña existente hasta llegar al conocido circo Bernacho y desde aquí al collado del mismo nombre.

Este nuevo itinerario para algunos de nosotros, le desconocíamos y como alternativa teníamos la subida al Pico de la Miel o Pico La Miel.

Pronto iniciamos la excursión subiendo a este Pico, para tenerle como historial, el descenso de este, fue algo más complicado de lo que la gente dice, muy vertical y con posibilidades de caída.

Para subir a él, tuvimos que subir un desnivel algo considerable y luego el tener que descender de nuevo.

Llegamos al collado El Bernacho y desde aquí ya sabíamos el camino para subir al Pico Valnera y  fuimos cogiendo altura hasta llegar a la cumbre.

Me sorprendió la cima por los objetos que existe arriba como señal y no quedar aquel metálico de siempre.

El descenso desde la cumbre fue por el mismo caminillo y nos quedaba volver a remontar altura hasta el Pico de la Miel, con un importante desnivel.

Nada más iniciar la subida, me vi flojo y agotado, más bien me dio la "pájara" como se dice en el argot ciclista.

Momento que decidí no subir, pues no tenía fuerzas para continuar y con mi amigo Babi, elegimos otra alternativa más larga y más sencilla, pero era lo mejor para mí y así podría recuperarme al no ofrecer dificultades de esfuerzo.

Nuestro amigo Alejandro, lo hizo por donde estaba previsto.

Fue elegir un camino largo que nos llevó hasta la estación de esquí de Lunada.

Aquí empezó otro problema, nos encontramos alejados del puerto de Lunada y quedaba bastante para llegar hasta la carretera y subir por la misma hasta el puerto.

Suerte que tuvimos, nos encontramos un lugareño de la zona, que nos subió en su propio vehículo hasta arriba.

Para mí, ha sido un día complicado y agotador, donde me vi sin fuerzas y  con ganas de llegar.

Bien, tienen razón mis amigos, que no me alimenten y bebí suficiente, lo que me llevó a la conocida "pájara" deportiva y una "bronca"

Pero también hay que decir, que conseguí cumbre y todo me paso ya al final de la excursión.

El Pico Valnera o conocido como Castro Valnera, con 1.718 m. se encuentra en la Cordillera Cantábrica en su sector oriental. Es una gran mole rocosa que presenta una gran cantidad de desplomes verticales en su vertiente septentrional.

Desde su cima se divisan, al oeste y este, los valles espinosiegos de Estacas de Trueba y Lunada, mientras que al norte, la vertiginosa vista de su cantil, con más de 1.000 m. se precipita a los valles cántabros de la Vega de Pas y San Roque de Río Miera, con la bahía de Santander, al fondo.

Se puede divisar el Picón del Fraile (1.632 m.), conocido también con el nombre de Pico Las Motas, lugar donde se encuentra el acuartelamiento Aéreo Espinosa de los Monteros-Soba y Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 12 del que depende orgánicamente y operativamente del Mando Aéreo de Combate (MACOM), a través de la Jefatura del Sistema de Mando y Control y que fue inaugurado en el año 2001.

Iniciamos la ruta tras dejar el coche en el mismo puerto de Lunada (1.320 m.), siguiendo una estrecha senda a la derecha y que bordea el montículo rocoso que oculta la estación del puerto. Con nieve podría ser complicado.

Fuimos ascendiendo por el primer zócalo rocoso, la garma de Las Lastrías, hacia el Pico de La Brena (1.395 m.), donde pudimos contemplar un espectacular vista del mirador del portillo de la Lunada.

Atravesamos los Altos de las Corvas (1.564 m.) en dirección al Pico La Miel (1.565 m.), por el caminillo marcado y que es fácil para llegar al Pico, a pesar de encontrarnos con gran cantidad de torcas (grietas en el terreno) que es un peligro en tiempo invernal por la nieve que las cubre y no son visibles.

En el Pico, nos encontramos con un buzón alpino y de una pequeña escultura de metal que señala estar en la cumbre.

Desde esta cumbre, es importante localizar el descenso que hay que hacer, nosotros buscamos el más cómodo, pero también es algo dificultoso, con mucho desnivel, hasta llegar al collado Bernacho, siguiendo la senda.

El descenso hay que localizarle y es por donde nosotros descendimos, no otro que se encuentra más al norte y con mucha más complicaciones.

Desde el collado Bernacho ya no existe pérdida y siguiendo el sendero de ascenso pasamos por el Alto de la Pirulera (1.527 m.) y donde ya divisamos el Castro Valnera.

El camino continuaba ascendiendo y donde parecía que estamos cerca de la cumbre, no era así, pues nos quedaba subir y bajar algunos tramos sin esfuerzo alguno.

El último tramo del ascenso a la cumbre, hay que realizarlo con cuidado, pues en algunos momentos nos tenemos que ayudar con las manos y precaución al encontrarnos con un cortado muy vertical.

En la cima nos encontramos con un vértice geodésico y un buzón alpino, que sustituyen al que existía metálico.

El descenso lo hicimos a través de un sendero que se va entre brezos caminando por las faldas de las cimas por las que anteriormente habíamos ascendido y dirigiéndose hacia el borde de un hayedo que le bordeamos a la derecha para continuar el camino  y que nos llevo hasta la estación de esquí de Lunada.

De esta ruta a Castro Valnera, he podido conocer tres alternativas por donde yo he subido:

Primera: he subido unas cuantas veces por el Circo Bernacho, desde la carretera y se trata de una subida de considerable desnivel, pero sin problemas, solamente se necesita buena preparación física y ya desde el collado del mismo nombre, quedaría subir la pendiente de Castro Valnera. Esta ruta en invierno es complicada y seria peligrosa.

Segunda: Desde la estación de esquí, por el camino que a la izquierda se encuentra marcado y sin perderle de vista, dejando a la derecha el hayedo y poco a poco se asciende hasta el collado Bernacho. Pudiera ser la más cómoda y sin problema alguno.

Tercera. Desde el puerto de Lunada, con la alternativa de subir al Pico La Miel y continuar hasta Castro Valnera, se trataría de una excursión fuerte, al encontrarnos con el descenso desde esa cumbre y que al regreso se tuviese que volver a subir para volver al puerto.

Quedan otras rutas para Castro Valnera, que algún día las haremos.