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15 de diciembre de 2018
9 de diciembre de 2018
6 de diciembre de 2018
RUTA AL PICO VALDECEBOLLAS 1 diciembre 2018 (I)
Chuchi Cuartas
Alejandro Cobo
Desde julio de este año, he
estado lesionado, sin poder hacer
deporte alguno.
He tenido que visitar a la fisioterapeuta
Esperanza Arias, para intentar curarme y estar activo a cualquier cita con la
montaña.
El día 1 de diciembre, junto con
mis amigos Chuchi Cuartas y Alejandro Cobo, nos fuimos a culminar la cumbre del
Valdecebollas, tan deseada desde hace mucho tiempo y que por fin nos decidimos
ir.
Era una prueba para mí, el verme
si estaba preparado para hacer frente a una ruta tan dura.
De principio tuvimos las
dificultades que ofrece el hielo, antes de llegar al refugio Golobart, nos
encontramos con este problema y no pudimos llegar a él, dejando el vehículo a
un kilómetro abajo.
Tras dejar el refugio, empezamos
ascender uno de los primeros tramos, por la ladera hasta el collado de Sel de
la Fuente, con nieve y algo dura, que
nos obligó a ponernos los crampones y
descartar las raquetas.
En el segundo tramo aún con más
nieve y desnivel, nos situó pronto en el collado y con el acierto de utilizar crampones
y la precaución de evitar algún hoyo.
Desde el collado, ya pudimos
divisar a la izquierda la cumbre de Valdecebollas, conocida también como el
Torreón. Continuamos por la nieve un tramo fácil para seguir ascendiendo por la
pendiente última que nos sitúa en la cumbre.
Aquí nos encontramos con mucha
nieve y hielo, un paisaje espectacular, para disfrutar y conseguir las mejores imágenes
del momento.
Regresamos con las máximas
precauciones por la nieve, las placas de hielo y los hoyos.
Pronto nos encontramos de nuevo
con el refugio y desde aquí por la carretera hasta el vehículo.
Terminamos en Campoo, con la
degustación de dos huevos, patatas, chorizo y lomo, un majar.
Ha sido una excursión bonita e interesante,
este macizo cubierto con nieve, es recomendable para hacer travesía con
raquetas e imprescindible lo crampones.
No esperaba encontrarme fuerte y si
con las ganas de volver a formar parte de nuestro grupo de montañeros.
Es una excursión que la hemos
realizado en 4.40 h. y con un nivel acumulado de 920 m.
Lo que sí, no pudimos divisar,
fueron los picos Espiguete, Caravaca y parte de los Picos de Europa, además de
otras cumbres importantes, pues el día estaba cubierto bastante de nubes y con
poca visibilidad. Una pena.
Gracias, Esperanza, por
recuperarme para seguir con la actividad de la alta montaña
Para hacer esta ruta, se puede ir
por el pueblo de Brañosera del Norte de Palencia o por Campoo (Reinosa)
El objetivo es llegar al refugio
de El Golobar, donde termina la carretera y desde aquí se inicia un sendero,
que asciende por la ladera junto al arroyo del canal hasta el collado que
divide ambas vertientes de los ríos Rubagón y Pisuerga. Una vez arriba en el
collado, por un sendero que recorre el cordal que se dirige al Alto Canalejas
(2.096 m.) y más al oeste del Pico Valdebollas (2.139 m.) o conocido también
como el "Torreón", reconocible por las torres de piedra que los
montañeros han construido en su cumbre.
En la temporada de invierno, la
nieve cumbre todo el recorrido desde el refugio e incluso desde carretera más
abajo.
El Pico Valdecebollas, para unos
2.139 m. y para otros 2.144 m., es una elevación de la montaña Palentina, en
las estribaciones de la cordillera Cantábrica, en el nudo orográfico de la
Cebollera, o Macizo de Valdecebollas. Este macizo forma un contrafuerte hacia
el S de la sierra de Hijar, también conocida en esta vertiente sur como
"Sierra de Peñalabra", al ser esta cumbre la más característica desde
esta perspectiva.
En la cumbre se encuentra el
llamado "Torreón", una pequeña torre cilíndrica escalonada de piedra,
con una placa, un buzón, y un vértice geodésico. En este punto se celebra desde
1965 una misa el primer domingo de agosto, organizada por los vecinos de
Barruello y Brañosera, a la que acuden muchos montañeros.
El collado sobre la Sierra de
Labra y asomado al Valle de Redondo, a la izquierda queda el pico Valdebollas,
visible. Abajo La Fuente del Cobre, lugar de nacimiento del rio Pisuerga.
Al fondo, se observa los Picos de
Europa Orientales, así como las mayores cumbres de la Montaña Palentina, entre
ellas el pico Curavacas y el Espiguete.
Desde el collado, a la izquierda,
se continua por una senda que sigue la arista a media ladera que pronto se
llega al pico Valdebollas (2.139 o 2.144 m.)
2 de diciembre de 2018
30 de noviembre de 2018
Cementerio de BALLENA en Castro Urdiales - 28 noviembre 2018 (I)
Tras la visita a nuestro cementerio de Ciriego, en diciembre del 2017,
tenía previsto desde hace un tiempo visitar el camposanto de BALLENA en
Castro Urdiales.
Elegí el día 28 de noviembre, para acercarme a este cementerio que
tantos elogios mi habían llegado.
En el año 2016, se quedó a las puertas del primer premio en el último
momento, pero en la edición del año 2017, lograron el primer puesto de un
concurso que premia a los cementerio por su riqueza monumental.
Este concurso nacional de Cementerios de España 2017, fue organizado
por la revista Adiós Cultural y el de Castro quedó empatado a votos (636) con
el de Sumarcácer, por lo que repartieron el primer premio.
En la categoría de "Mejor monumento", premio que se había
llevado Castro en el año 2016, gracias al monumental panteón modernista de
"La Familia del Sel", ganaron a Alcantarilla, quedando segundo y
tercero, Bolvir y Monturque, respectivamente.
El cementerio de Castro Urdiales está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento desde
1994. Fue proyectado entre 1885 y 1888, y su tipología es de cementerio
marítimo. Situado en un enclave elevado sobre el mar, como una pequeña
península, dotado de las mejores condiciones territoriales para que estuviera
"bien ventilado" y no podría dañar "la salud pública" en
palabras de la época.
En la fecha de 1893, fue cuando se construyó tras una petición del
Ayuntamiento de Castro Urdiales, para que la localidad cumpliera con las normas
de higiene y que tuviera capacidad suficiente, pues el antiguo cementerio se había
quedado pequeño con los años.
Fue proyectado por Joaquin Rucoba y Octavio de Toledo y construido por
el arquitecto Alfredo de la Escalera.
Esta construcción formó parte del proceso de ensanche urbanístico local
del siglo XIX que fue proyectado por el arquitecto local, Eladio Laredo y
Carranza.
Se trata de un cementerio moderno, bien ordenado y limpio. Se encuentra
organizado en calles paralelas claramente jerarquizadas, de modo que las
familias de clase alta se ubicaran en las mejores zonas, con mejor ventilación,
perspectivas, condiciones de humedad y terreno.
Destacan también los numerosos panteones de las familias más adineradas
construidos a finales del siglo XIX y principios del XX de estilo neogótico y
modernista. En la construcciones de éstos panteones tomaron parte grandes
artistas de la época, como Eladio Laredo, Severino Achúcarro y Leonardo
Rucabado.
El cementerio de Ballena, representa un modélico ejemplo de
actuación urbanizadora. Reúne un conjunto de monumentos funerarios de
excepcional calidad, en diferentes estilos como el neoclásico, eclecticismo,
neomedievalismo, modernismo, gótico, art decó...
Destacan panteones de familias acaudaladas locales y familias vizcaínas
que eligieron este lugar como última morada. De todos ellos, quizá el más llamativo es el de la familia
Del Sel, coronado por un ángel junto a un precioso obelisco.
Entre las paredes del cementerio descansan los restos de personajes
ilustres de la historia local, regional y nacional, como el arquitecto
regionalista Leonardo Rucabado y el gran músico y compositor Arturo Dúo Vital.
Hubo hasta 1979, otra tumba que pertenecía a Francisco de Bedoya,
último antifranquista de Cantabria de los que se "echaron al monte"
al acabar la Guerra Civil. En el año 1957, ante las numerosas reclamaciones de
la familia, fue trasladado a Santander. Es de resaltar que mientras estuvo
enterrado en Castro siempre tuvo flores naturales en su tumba.
Existe otro sencillo panteón a los castreños muertos en tierras
americanas que allí fueron en busca de mejor fortuna o aventura, que reza
"Por los castreños que en tierras americanas expiraron con el alma puesta
en Castro de sus amores, os pido con fervor una plegaria para que Dios les
conceda un eterno descanso. José Ibarra Hornoa les dedica este recuerdo. Mayo
de 1951.
Sorprendente visita a este cementerio, me ha impresionado mucho, tanto
por sus obras artísticas, por su limpieza y orden urbanístico, tengo que
reconocer que posee un gran valor histórico.
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