Fotografías
de nubes con distintas tonalidades
de
colores
El día 4 de
octubre, volví a visitar el Parque de Cabárceno, para recoger las últimas
castañas que pudiera quedar, algo encontré.
También
tenía interés de encontrarme con la berrea, pues es la época donde el ciervo
comienza con el cortejo en busca de hembras, un espectáculo de sonidos que,
combinados con el choque de sus cornamentas, es uno de los momentos que ofrece
la naturaleza en esta época del año.
Además de
los ciervos, están el grupo de gamos que también efectúan su particular cortejo
denominado ronca, mediante un sonido grave, acompañado de carreras, saltos y
encontronazos, los machos predominantes tratan de imponerse entre el grupo de
hembras.
Se conoce
como berrea el periodo de celo, en el que el ciervo macho emite unos sonidos
guturales que consiguen un efecto atronador en los bosques, se trata de un caso
de demostración de fuerza para conseguir el favor de las hembras.
También,
participan en luchas rituales incruentas en las que la exhibición de sus
imponentes astas es parte importe de todo este ritual.
Merece la
pena, poder contemplar la berrea o que sea en el Parque de Cabárceno, porque
desplazarte a un bosque es más complicado y no siempre tienes esa suerte.
Luego visite
algunos recintos más, pero sin suerte, hasta quedarme en donde los watusi, al
encontrarme con nuevos inquilinos, concretamente una cría nacida hacía dos
meses.
Estos
animales, van aumentando la manada y ya existe un importe numero de ellos.
Pare como
parada obligada, en el recinto reformado de los guepardos y allí me los encontré
como siempre, muy tranquilos y descansando.
Otra visita,
fue la de los leones, para confirmar, cuantos hay y cuantos nuevos. Me lo
dijeron sin que nadie más lo oyera, tres nuevas hembras, más una hembra y el
macho que ya convivían.
Luego como
siempre, en el Lago Sexta, me quede esperando la llegada de los hipopótamos a
salir del agua.
El lago con
las lluvias reciente, ha recuperado algo el nivel y estaba precioso con un verdín
en el agua, que no se la causa de ello.
Ha sido un
día interesante, tanto para la fotografía, como para evadirme del Sardinero.
Después de
pasar el verano y dejar que los turistas disfrutándose en el Parque de Cabárceno,
era ya fecha de volver a visitarle.
El día 21 de
septiembre, me presente allí con dos objetivos principales, el primero recoger
castañas y segunda la berrea, que coincidían en estas fechas
Las
castañas, muy pocas, aún los castañales están bien cubiertos de ellas y serán
en próximas fechas, cuando maduren y caían de los arboles.
Lo de la
berrea, era cosa difícil, hay que madrugar para encontrarte con este espectáculo
que ofrece los machos a primeras horas y por lo que me supongo habría llegado
tarde.
Luego
recorre casi todo el interior del Parque para conocer qué novedades habrían
después de un largo tiempo sin venir.
No observe
nada nuevo, excepto en el recinto de los leones, al leer un letrero que decía
"hembras en adaptación".
No pude
preguntar a que se debía, pero me supongo que se tratase de una nueva hembra,
la cual estaba enjaulada, así como el macho. Pero parece ser que hay tres
nuevas hembras en adaptación.
Estuve en el
Lago Sexta, esperando la salida de los hipopótamos a tierra para comer y cuando
lo hicieron, observe que se quedó sin salir la cría nacida en enero de este
año.
Aún la está
protegiendo su madre y procura evitar las distancias con el público.
Al final me
entretuve haciendo fotos en donde los elefantes y aquí si pude disfrutar con
estos animales.
Es un lugar
grande y en un espacio espectacular, que pocos parques nos igualan.
Con este
día, he estrenado la temporada y que pronto seguiré yendo con continuidad.
No
todos las fotografías de paisajes, deben aparecer con nubes, pero si diría que
me parecen obligatorias, le dan espectacularidad y fondo.
Aquí
vemos nubes espectaculares, que si hubieran sido acompañando a otros elementos
como primer objetivo, sería una foto completa.
Estas
nubes son de diferentes días y desde un mismo sitio para ir comparando unos
días con otros.
Están
con distintas tonalidades o colores, así se consiguen fotos fantásticas.
Lo
que sí, no debemos utilizar estas nubes para montajes con otras imágenes que
carecen de ella, esto hoy es muy utilizado por grandes fotógrafos, para dar realismo
a la imagen que no existe en el original.
Estas fotos que
realice hace años, son de una manti religiosa y de la rana de San Antonio,
animalitos que hoy son difíciles de encontrar y más aún en lugares de aquí.
Desde
entonces, sigo buscando ambos animales y no he vuelto haberlos.
Por
Cantabria no es fácil verles y encontrártelos es ya un suerte.
Fotografiar
a una manti religiosa es fácil, no se mueve e incluso con cuidado la puedes
posar en la palma de tu mano, ya no así la ranita, aunque también se queda
quieta mientras la haces las fotos.
Las mantis religiosas son insectos mantodeo de la familia Mantidae comúnmente llamado santateresa, silbata, mamboretá, campamocha, tatadiós
o simplemente mantis
Es un
insecto pequeño de unos 6 o 7 cm., con un tórax largo y unas antenas delgadas.
Tienen dos grandes ojos compuestos y tres ojos simples pequeños entre ellos. La
cabeza puede girar hasta 180ª.
Sus patas
delanteras que mantiene recogidas delante de la cabeza están provistas de
espinas para sujetar a sus presas.
Son animales
solitarios excepto en la época de reproducción, cuando el macho y hembra se
buscan para aparearse. Cuando hay más de un macho cerca de una hembra, éstos se
pelean y sólo uno se aparea. Las hembras son más grandes que los machos. En la
mayoría de ocasiones, durante o tras el apareamiento, la hembra se come al
macho.
Pueden ser
de color verde o pardo con distintos matices. El color del adulto lo determina
el medio en el que habita durante su última muda (por ejemplo, amarillo, si se
trata de paja seca, o verde, si es hierba fresca).
Alcanzan un
año de vida, durante el cual mudan seis veces antes de convertirse en adultos.
Para mudar se suspenden de una rama, se desprenden de la cubierta exterior o
exuvia y salen por la parte anterior de la ultima cutícula.
Este insecto
no es venenoso. Utiliza sus fuertes patas delanteras para atrapar a sus presas
y devorarlas vivas.
Caza al
acecho, permanece inmóvil con las patas delanteras juntas , a la espera de que
una presa se acerque. Cuando otro insecto se posa junta a ella, lo observa
girando la cabeza (las mantis tienen muy buena vista) y lanzándose al ataque de
inmediato.
Las presas
pueden ser devoradas en parte o en su totalidad y dejan únicamente como restos
del festín patas, alas, que la mantis deja caer al suelo. Para alimentarse, es
capaz de cazar ranas, lagartijas, pequeños ratones, polillas y colibries.
En la época
de apareamiento, la hembra segrega feromonas, con lo que atrae al macho y es el
único momento en el que machos y hembras se reúnen.
Durante este
periodo, las hembras se vuelven muy agresivas y en ocasiones acaban por comer a
su compañero durante o después del apareamiento, empezando por la cabeza y
evitando dañar las zonas del sistema nervioso encargadas de la reproducción.
Este
comportamiento está bastante mitificado ya que si bien se da con relativa
frecuencia, se practica en cautiverio y es muy raro en libertad. La cópula dura
unas dos horas.
En el apareamiento, en primer lugar, el macho rodea
a la hembra hasta saltar sobre su dorso y poner en contacto sus antenas con la
de la hembra. A continuación, el macho pone en contacto sus estructuras
genitales con las de la hembra y deposita el espermatóforo en el interior de
esta.
La puesta de
los huevos se realiza en otoño y los huevos eclosionan en primavera. Pone sus
huevos en montocitos espumosos, que adhiere a una ramita. La espuma se endurece
pronto y protege los huevos hasta que se abren. Cada saco puede albergar entre
doscientos y trescientos huevos pero sólo unos pocos sobreviven, ya que entre
ellos impera el canibalismo juvenil, perecen los que tardan en escapar de su
hermanos, disminuyendo la tasa de supervivencia.
La ranita de San Antonio (Hyla arbórea) es una pequeña rana
arborícola del genero Hyla de unos 4,5 a 5 cm. de longitud. Su piel debe estar
siempre húmeda y se alimenta de insectos. Es el representante por excelencia de
los hílidos en Europa, distribuyéndose por Europa central y África.
Dado que la
intensidad de su canto depende de la humedad ambiental, se la considera un
hirómetro biológico.
Son anfibios
de pequeño tamaño. Presenta un cuerpo ovalado, cabeza ancha y ojos grandes,
prominentes de iris dorado. Fácilmente reconocible por el intenso color verde
brillante, aunque dependiendo de su entorno, son capaces de cambiar su color
del verde hasta el pardo, el azul y hasta amarillo.
A veces se
puede encontrar con machas. Poseen unas líneas que van del marrón al negro
dibujadas a lo largo de los costados de forma irregular y extendidas en manchas
más marrones.
Sus
extremidades esbeltas y los dedos provistos de ventosas adaptadas a sus hábitos
trepadores, les permiten subir fácilmente por la vegetación y mantenerse sobre
las hojas más lustrosas.
El macho
presenta un gran saco vocal que infla bajo la mandíbula al realizar su llamada
y desarrolla durante el periodo nupcial pequeñas rugosidades en el primer dedo
de las extremedidas anteriores que le ayudarán a sujetarse a la hembra durante
el "amplexo".
Vive en
territorios con agua permanente, donde abunda la vegetación a los márgenes de
charcas, lagunas o ríos de corrientes lentas. Frecuenta preferiblemente
árboles, matorrales y otra vegetaciones densas que le permitan camuflarse y que
además estén próximas al gua.
Es de
actividad principalmente nocturna y crepuscular.
El periodo
reproductor de esta ranita comienza con la primavera, utilizando charcas o
riberas fluviales de aguas dulces y con abundante vegetación.
Los machos
atraen a las hembras con su potente canto, hinchando el saco vocal que llega a
adquirir un tamaño mayor que el de la cabeza.
Como en el
resto de especies de ranas, el apareamiento tiene lugar una vez el macho haya
conseguido atraer a una hembra con su llamada y durante la noche. La hembra
deposita paquetes con alrededor de mil huevos, los cuales son fecundados
externamente por el macho, realizando el denominado "amplexo axilar·
(de
Wikipedia - enciclopedia libre)
Seguiré
buscando tanto a la manti religiosa como a la ranita de San Antonio, para
volverlas a fotografiar.
Estas
mariposas conocidas como Colias Común (Colias Crocea), de la familia Pieridae,
son abundantes en Cantabria y se las pueden ver bastantes en las Marismas
Blancas de Astillero.
Son
interesantes para fotografiarlas pues se suelen posarse durante minutos y se
dejan fotografiar sin molestar.
En
esta ocasión y por primera vez, he podido fotografiar a un macho y la hembra
pareadas, un momento único.
El
día 19 de agosto de 2022, fui después de unos cuantos años, a las Marismas de
Alday en Maliaño, para buscar algo interesante en cuanto a insectos e
invertebrados.
No
encontré nada y para no perder tiempo, me acerque en poco tiempo, a las
Marismas Blancas de Astillero, lugar bien conocido y que me garantiza obtener
algunos fotos.
Así
fue, localice unas libélulas y unas cuantas mariposas, como también el
saltamontes que son fáciles de localizarles.
En
las Marismas, encontrarte con alguna libélula, puede ser entre los carrizos y
juncos.
Después
me fui a al entorno de Morero, para dirigirme directamente al lugar donde
siempre me encuentro con algunas libélulas y también aquí tuve suerte, ahí
estaban.
Las
libélulas, tienen sus ojos compuesto de gran tamaño, ocupando toda la cabeza y
sus alas en posición de reposo extendidas horizontalmente.
Cazan
sus presas en vuelo, son potentes y rápidas.
En
este entorno, las vemos cerca de la senda y en donde los charcos, que ahora se
encuentran secos.