El 9 de
agosto, en la villa de Cabezón de la Sal se volvió a convertir en un día de
exaltación de identidad regional con la celebración del Día de Cantabria,
alcanzando la cifra de su 60º edición.
Esta jornada
nació como un homenaje a las costumbres y la cultura montañesa, reafirmándose
una vez más su valor como lugar de encuentro a nuestra identidad.
El acto
comenzó oficialmente en el idílico marco del Parque Municipal Conde San Diego.
Allí tuvo lugar el desfile e izado de la bandera nacional y la bandera autonómica,
presidido por la presidenta del Parlamento de Cantabria y de la Gobierno de
Cantabria, con el acompañamiento musical de la Banda de Gaitas de Cantabria.
Desde
primeras horas, las calles se convirtieron de un ambiente festivo inigualable.
Los visitantes y residentes pudieron disfrutar de una amplísima oferta cultural
y gastronómica, con el Mercado de Productos Típicos y la Feria de Artesanía y
Cerámica de Cantabria.
El folklore
regional fue otro de los grandes protagonistas a lo largo de la jornada, con el
tradicional concurso de jota montañesa y exhibiciones de agrupaciones de danzas
de las distintas comarcas, cuyos integrantes lucieron con orgullo la
indumentaria típica regional.
Entre la
multitud, no faltaron estampas costumbristas que forman parte de la fiesta
declarada de Interés Turístico Regional.
Allí me
encontré un gran protagonista que son muchos los años que asiste con su mastín
llamado Turco, de 80 kilos, que no deja de llamar la atención.
Como broche
final del día, a la noche se celebró el esperado Gran Desfile Nocturno, en que
desfilaron las carrozas y carretas típicas flanqueadas por piteros, gaiteros y
agrupaciones folklóricas.












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