El buque de
la Armada JUAN CARLOS I hizo escala en Santander los días del 17 al 20,
atracando muy de mañana en el muelle Almirante.
Ha sido el
sábado 18 cuando dejaron visitarle y eso trajo grandes colas para poder subirse
al gigante buque.
Esta visita
se debe a formar parte de un crucero de resistencia iniciado el 13 de abril en
su base de Rota (Cádiz), tras las mejoras efectuadas en los astilleros
gaditanos. Diseñado como portaaviones y buque anfibio, está preparado para
operar aeronaves de despegue corto y aterrizaje vertical, además de distintos
tipos de de helicópteros.
También se
emplea para operaciones de apoyo humanitario, así como para la evacuación de
personal de zonas de crisis o afectadas por catástrofes.
Su nombre
responde a la tradición (del año 1700) de la Armada de asignar a uno de sus
barcos principales con el nombre propio del monarca reinante.
Atracado en
el muelle, parece un barco descomunal gris. Abanderado y con escaleras
desplegadas en las que pone Juan Carlos I.
Sus
características son: Eslora (longitud): 231 metros; Manga (ancho): 32 metros;
Desplazamiento: 27.082 toneladas a plena carga; Velocidad: superior a 19 nudos:
Autonomía: 9.000 millas náuticas a 15 nudos.
Capacidad
aérea y de combate; Capacidad para hasta 30 aeronaves, incluyendo cazas AV-8B +
Harrier II o F - 35B y helicópteros (pesados/medios).
Cubierta de
vuelo: 202 metros de longitud con una rampa de lanzamiento (ski-jump) a 12º.
Hangar:
1.000 m2 en configuración anfibia y hasta 3.046 m2 en configuración aérea.
Dique
Inundable: 69,3x16,8 metros, capaz de albergar lanchas de desembarco (1CM-1E) y
vehículos anfibios.
Capacidad de
transporte: Puede llevar hasta 1.500 personas.
La
tripulación suele aproximadamente de unas 295/300 personas.
Este barco
fue construido en los astilleros de la Navantia (Ferrol) y botado el 10 de
marzo del 2.008.
Fue
entregado a la Armada en el año 2010 y su coste fue aproximado de unos 400 millones de euros.
Es actualmente
el buque insignia de la Armada, considerado como el de mayor tamaño.
Este sábado
18, tras una larga cola y espera de unos 30 minutos, pude entrar a él,
visitando las zonas guiadas por un marino.
Lo primero
que nos enseñaron fue la zona llamada el dique, para albergar los carros de
combate, como también los hangares utilizados por los aviones
Tras subidas
y bajadas en las escaleras estrechas, llegamos al exterior y encontrarnos con
la cubierta de aterrizaje y despegue de los aeronaves.
Desde aquí
si ya podíamos disfrutar de unas vistas fantástica de la bahía y parte de los
muelles, una perspectiva privilegiada.
El lunes 20
partió el imponente portaaviones de la Armada, bajo una densa niebla que
imposibilitaba verle zarpar por la bahía.
Difícil era
verle y menos aún poderle hacerle una foto ante la adversidad que nos
encontramos esa mañana, nada esperada.
Ha sido una
gran pena, ante la expectación que existía en el muelle para contemplar la
maniobra de salida y navegar en su despedida de Santander.




















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